¡Las plantas siguen creciendo! y tenemos compañí

En una entrada que escribí hace más de cuatro meses, titulada La Historia Detrás de la Foto, me desahogue por algunas cosillas que quise tener  durante la infancia pero que no fueron posibles debido por X motivo. Una de esas cosas era un árbol, es por eso que cuando empezamos a acondicionar un espacio en nuestro angosto patio para plantar un árbol de durazno, me alegré bastante por mi, por la nueva planta y por mi sobrina, que sería la que le tocaría ver un árbol en casa. Cuando plantamos el árbol, a penas y me llegaba a las rodillas. Y se miraba algo así:

Lo rodeamos de láminas para protegerla de los perros, que no estaban acostumbrados con las plantas y solían pisotearla o morderle las hojas.

Árbol de durazno
22 de Julio 2015

Más o menos cinco meses después de aquella foto, la diferencia es muy notoria. El árbol ya alcanza los dos metros de altura. Es hermoso, sus hojas verdes resplandecen, pero ademas, tiene compañía, una planta que se postra a las faldas de su tronco.
Mi mamá empezó a tirar restos de frutas, cáscaras de huevo y cosas “orgánicas” para usarla como composta. Entre esos  desechos un día tiro los restos de una calabaza que le habían regalado, la tiro con todo y semilla, con la esperanza de que una planta de calabaza brotará, cosa que por supuesto pasó. Justo debajo del árbol de durazno está una planta de calabaza. En un principio no le dimos mucha importancia, pero la planta crece y crece cada día más, expandiéndose y abarcando más espacio, de hecho ¡empieza a subir las escaleras exteriores al segundo piso!
Le tomé fotos a sus hojas, que son muy grandes, a sus flores amarillas que se abren de día resplandeciendo junto al sol y que se cierran de noche, como si se cobijaran. También fotografíe un de sus primeras calabazas. Por un momento pensé que la planta no debía ser tan grande, pero la estaba confundiendo con la planta de sandía, lo cual me hizo caer en cuenta que nunca habíamos tenido una planta de calabaza.
Algo que me parece asombroso es como la planta se enrolla sobre los palos y se va contorsionando sobre el suelo y trepando sobre la pared. Algo muy agradable de ver.

Aquí les regalo algunas fotos


Ver como lo verde se va adueñando del patio es un espectáculo que en lo personal valoro mucho. El árbol que deseaba crece y crece. Estoy ansioso por ver brotar de sus ramas las primeras flores y frutos.
Parecerá tonto que me emocione por algo que podría decirse es un proceso natural o común, pero es el niño interior que contempla la belleza de éstas plantas el que se emociona, el niño que quería trepar sus figuras de acción en un árbol para simular situaciones fatales y terroríficas, el es quien salta de alegría en mi interior y no hay etapa que haga menos esos sueños que tienen aun la posibilidad de cumplirse.


Y tú, ¿tienes alguna planta en casa? ¿te imaginas ése espacio sin ellas? o ¿te gustaría ver un espacio verde en tu casa o patio? 🙂

Entrada 4 del "Reto de Escritura 1 pieza=1 entrada"
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